Testimonio Mack

El Mack es un muy buen cabezal

Desde niño, Gabriel Mendoza (35 años) tiene la “SANGRE PESADA”. Esta idílica pasión infantil por los carros grandes le trazó una meta de vida: tener un tráiler, no solo para satisfacer sus aspiraciones personales sino también para crear un sustento para los suyos.

 

Para cumplir su sueño, ahorró y ahorró como suizo. Pese a tener oficios como marino mercante y electricista para mantener su hogar, las remembranzas en las que, durante sus vacaciones escolares pasaba viajando con abuelos, tíos y primos (también transportistas) abonaban más su sueño. Hasta que una plática con un familiar, lo motivó a emprender y dar el primer gran paso.

 

“Me apenó porque tenía una camioneta nueva 4×4 para mi uso personal, pero me llené de valor y positivismo, la vendí y compré este MACK AM 700 de 1994. No fue una compra inmediata, tuve que buscar con dedicación el carro que podía pagar e iniciarme en esta vida de trailero”, dijo con evidente emoción a RBV.

 

Pese a cualquier crisis que pinte grisáceo su panorama, el aguerrido Gabriel mete ñeque y esperanza al porvenir que le brinde la transportación pesada. Está viviendo un sueño con su carro y más ahora que no solo es su consentido, sino también el que pone pan en su mesa.

 

“No es para nada fácil. Es durísimo, pero solo queda trabajar fuerte porque quiero comprarme siquiera 3 o 4 carros más para tener mi propia flota y dar trabajo a más personas. Con mucha fe siempre”, añadió el emprendedor que no le rehúye a ninguna labor: transporta contenedores, carga suelta, bovinas de papel, o lo que facture, ya que acicalar el tráiler también le costó muchos dólares. “El dueño anterior no le daba mantenimiento a la tapicería y ese tipo de cosas que también uno quiere para que su carro se vea bonito, pero allí lo pusimos más galán al MACK”.

 

Siempre me ha gustado la marca Mack hasta por el “perrito” que tiene como mascota. Luego de conducirlo y probarlo, puedo afirmar que el Mack no es buen carro, sino un MUY BUEN CARRO. De allí que, aunque es un poquito caro, en cambio, es algo que va a durar mucho más tiempo en condiciones excelentes.

 

Mi camión está en muy buenas condiciones mecánicas. Solo tuve que mejorar un par de cositas estéticas para dejarlo a mi gusto. Le puse tapizado en el piso, le añadí más luces y eso le ha dado más elegancia. Me gusta tenerlo bien presentado porque es donde trabajo todos los días y donde paso más tiempo que en mi propia casa.

 

Para darle al trabajo duro y pesado es sumamente bueno; el motor es super fuerte y confiable. No se debilita aunque tenga cargas muy pesadas de muchas toneladas, tengo la seguridad de que no se va a recalentar el motor, ni perder fuerza. Es muy confiable y “no le pide favor a nadie”. 

 

Me gusta la presencia que tiene, el confort de la cabina, los asientos y hasta la variedad de colores en que vienen. Estoy muy satisfecho.